Cuaresma – Tiempo de conversión
La Cuaresma es tiempo de profundidad en la fe, en la experiencia y conocimiento de Dios, en las obras de misericordia, en la austeridad, en el gozo de vivir motivados, en la solidaridad, la oración y la lectura de la Palabra de Dios.
El día 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma. Tiempo para ver por dónde caminamos y cuál es nuestra grandeza. Tal vez necesitemos liberar nuestro corazón… Camino de la Pascua. El rito dela ceniza, tan lleno de simbolismo, abre las puertas al tiempo fuerte de Cuaresma. La Iglesia Católica marca con realismo (la imposición de la ceniza) este llamado espacio de conversión, que no debe quedar en un gesto sino ampliarse a la renovación de la vida. Renacer es el verbo que el cristiano tiene para conjugar cada día. Adelante: “El que me siga no quedará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). El ayuno y la abstinencia se refieren a una mayor austeridad de vida, a reprimir gastos innecesarios, a vivir en honradez, prudencia y santidad. La Cuaresma pone el punto de mira en la Pascua. El hombre sale de sí mismo para confiar en Dios; no importa lo áspero del camino. ¡Levántate y anda!
El Reino de Dios, cuya proximidad anunciaba Jesús, se hizo presente con Él, su muerte y su resurrección. Y ese Reino es ahora un regalo, el regalo que Dios nos hace. Pero tenemos que desenvolverlo y desempaquetarlo para poder disfrutarlo.
¿SABÉIS CUÁL ES EL ENVOLTORIO QUE LO ESTÁ TAPANDO? El envoltorio que lo tapa es nuestra propia vida, nuestro propio mundo, las estructuras de la sociedad y las estructuras de nuestro corazón. Por eso Jesús nos invita a convertirnos. A cambiar de vida y a aceptar la Buena Nueva.
La Cuaresma es tiempo de profundidad en la fe, en la experiencia y conocimiento de Dios, en las obras de misericordia, en la austeridad, en el gozo de vivir motivados, en la solidaridad, la oración y la lectura de la Palabra de Dios.
A todos nos gustaría ser mejores, estar más cercanos de quien sufre, ayudar a quien lo necesita… pero muchas veces nos falta ánimo y constancia. ¡Ojo! No se trata tanto de hacer un esfuerzo cuanto de descubrir lo que ya somos por la gracia. Un año más comenzamos la Cuaresma con el deseo de seguir viviendo junto a Jesús, en su entrega hasta la muerte, que nosotros sabemos que no es el final; Dios Padre seguirá mostrándonos su amor, un Amor que va más allá de la misma muerte.
Que cada uno se programe este tiempo cuaresmal y que cada uno concrete cómo quiere vivirlo. Que esta Cuaresma abramos el paquete del Reino convirtiéndonos. ¡Ánimo! Que ese Reino se abra camino en nuestra mente, en nuestro mundo.